Reseña de la jornada “Tendencias y modelos en la edición de revistas científicas”

Reseña de la jornada “Tendencias y modelos en la edición de revistas científicas”

 

 

Miguel Navas

Doctorando y miembro del grupo de investigación “Acceso Abierto a la Ciencia”

Universitat de Barcelona


La jornada1 se celebró el 18 de abril en la Sala Prat de la Riba del Institut d’Estudis Catalans (IEC), con todas las localidades agotadas. Asistieron unas 150 personas, entre profesionales de la edición y difusión de revistas científicas, estudiantes de doctorado y profesionales de las bibliotecas universitarias y de investigación. El evento fue organizado por los Grupos de Investigación “Cultura i Continguts Digitals” de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona y “Recerca en Documentació Digital” de la Universitat Pompeu Fabra, el Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya (CBUC), la institución CERCA, la Biblioteca de Catalunya y el propio IEC.

Bienvenida

Ernest Abadal, decano de la citada facultad, inauguró la jornada. La edición de las revistas científicas no cambió de manera significativa durante los primeros 325 años, dijo, pero actualmente se están produciendo nuevos paradigmas que es necesario estudiar:los modelos editoriales, los modelos de negocio y la evaluación del impacto y la calidadEstos tres aspectos fueron analizados en sendas mesas redondas y dos conferencias individuales.

Conferencia inaugural

Alice Keefer, ex profesora de la Facultat y experta en revistas científicas, realizó una intervención previa a la conferencia inaugural del prestigioso Blaise Cronin, profesor de la Universidad de Indiana y redactor jefe de la revista Journal of the American Society for Information Science and Technology. En el transcurso de su presentación citó uno de los últimos artículos de Cronin, en el que hablaba de la necesidad de un slow writing en contraposición al exceso de publicaciones científicas que nos inunda actualmente, producto de la presión que ejercen las instituciones sobre los investigadores.

El profesor Blaise Cronin realizó una extensa pero entretenida conferencia inaugural, titulada “Scientific journals: challenges & trends”, dividida en tres bloques: su rol como editor, su punto de vista del ecosistema de la publicación científica actual, y las alt-metrics o métricas alternativas para la evaluación de revistas.

Su larga carrera como editor le ha enseñado que el proceso de creación, difusión y consumo de información científica se realiza en un ámbito estrictamente académico, de forma endogámica y al margen de la sociedad. Para empezar, según él, habría que “aumentar la lentitud” de la producción, ya que los investigadores intentan fraccionar su trabajo en el mayor número posible de publicaciones (ponencias, artículos, capítulos de libros etc.). Además, tienden a reutilizarlas excesivamente, provocando repetición y redundancia (“autoplagio”) en sus escritos. Las editoriales también ayudan a ello, ya que procuran publicar el mínimo contenido de información original posible en cada artículo o fragmento de trabajo.Y es que es tanta la presión que experimentan los investigadores por publicar, especialmente en las revistas más prestigiosas, que a veces recurren al fraude o al plagio, práctica en auge y muy difícil de detectar por los responsables de la publicación.

El profesor irlandés repasó algunos aspectos y factores polémicos relacionados con la edición científica, siempre desde un punto de vista admirablemente abierto y, aparentemente, no sesgado por su condición de editor. Así, lamentó el estrés sistemático que sufren los revisores y alabó su dedicación voluntaria y no remunerada, si bien, en su opinión, no es menos cierto que se trata de un sistema que funciona “con más o menos eficacia”.

Por otra parte, como también veremos en otras ponencias, el autor destacó el gran aumento del número de artículos científicos enviados desde países como Brasil, España y China, escritos en inglés por autores cuya lengua materna no es este idioma. Así nace un nuevo escenario, el de producción científica en un inglés no estrictamente correcto según los cánones y estándares de EEUU y RU, ante lo cual Cronin se pregunta: “¿cuál es el nivel adecuado de tolerancia que hay que tener con este tipo de inglés?” (Spanglish, etc.). Quizás haya que tener más tolerancia con la corrección del idioma, en aras de una mayor diversidad y riqueza de contenidos.También afirmó que el factor de impacto es “fetichista” y realmente no nos dice nada sobre la calidad de los artículos de la revista, y que existe en muchos casos una citación forzosa de artículos de la revista donde se quiere publicar (“autocitación”).

La distribución de contenidos científicos es un negocio floreciente y muy rentable, que mueve unos 15.000 millones de dólares al año. En el caso de Elsevier, el margen de beneficio es enorme (un 35%), con un 1 billón de dólares al año. La firma se aprovecha de que algunos de sus títulos son indispensables para exigir por sus suscripciones cantidades desorbitadas, ya sea en paquetes básicos o no tan básicos, colocando en ellos títulos prescindibles para las bibliotecas académicas. Cronin cita The Cost of Knowledge, una plataforma de “objetores” que protestan contra las prácticas de Elsevier. Actualmente, esta iniciativa cuenta con más de 13.000 firmas (una cifra relativamente modesta si tenemos en cuenta los 600.000 autores de publicaciones de Elsevier).

No obstante, como es sabido, existe la alternativa del acceso abierto (OA, Open Access): el autor paga (o no) por ver publicado su artículo, el cual permanecerá libremente accesible en la red, ya sea en una revista o un repositorio. Cronin citó el caso paradigmático de Arxiv.org y su enorme éxito en el campo de la física y las matemáticas, y otro dato muy significativo: en el último año, se produjeron 150 millones de intentos fallidos de descargas de artículos de JSTOR (los usuarios pensaban que se trataba de artículos de acceso abierto -cuando no lo eran- y no realizaron el requerido pago o autenticación final). Cronin reflexiona: ¿en este escenario, es necesaria la revisión por pares, o sería mejor dejar que los lectores comenten y valoren los trabajos, de manera que sólo los buenos prevalezcan? (él lo denomina “conocimiento de las masas”).

Publicar es una parte más del proceso de investigación, y tiene un coste, que también existe en el acceso abierto, aunque no sea soportado por el lector. Aún así, la publicación de artículos en revistas en open access sigue creciendo exponencialmente cada año, de manera imparable. Y es que actualmente el 40% de las revistas científicas a nivel mundial están en acceso abierto y, según Thomson-Reuters, de los 85.000 “papers” publicados en el RU e indizados en Web of Science, el acceso abierto por vía verde fluctúa entre el 15 y el 48%, y el de vía dorada entre el 1 y el 14%, dependendiendo mucho de la disciplina de que se trate.

El profesor de la Universidad de Indiana citó y describió brevemente algunas fuentes OA, como PLOS, Biomed Central, Hindawi, SageOpen, ELifeSciences... Algunas de ellas ya están consolidadas y ganando mucho dinero (PLOS, Hindawi, etc.), mientras que otras están empezando. Los casos son muy diversos, ya que la calidad de los contenidos varía mucho, utilizan modelos de negocio y mecanismos de revisión y aceptación distintos, se pagan cargos por publicación muy diferentes (algunos gratis, otros muy caros, como PLOS, con 1350$ por artículo), etc.

Pero no todas las revistas que dicen ser OA son de fiar. Existen las “revistas depredadoras”, esto es, falsas editoriales de acceso abierto que lo que pretenden es obtener contenido gratis.

Las tendencias en publicación científica no se detienen aquí. Cronin cita algunas iniciativas o conceptos innovadores como Faculty of the 1000 (plataforma OA de ciencias de la vida, con open peer-review y todos los resultados en open data), Nanopub.org (un sitio para nano publications o información científica atomizada), publicaciones líquidas (que evolucionan de manera colaborativa, como blogs, presentaciones, experimentos, comentarios, revisiones, etc.), el manifiesto Force 11(que define un futuro de la comunicación académica donde cada elemento del discurso, por pequeño que sea, pueda ser representado, y donde se facilite el camino a los “auténticos” constructores del conocimiento) y Research Excellence Framework (que define el impacto de la investigación como un beneficio para la sociedad, más allá de las mediciones académicas). Todas ellas son miradas hacia la innovación y la búsqueda de caminos diferentes a los clásicos.

Entrando ya en las métricas alternativas, Cronin explicó que las citas se quedan “rezagadas”, mientras que los gestores de referencias, blogs, marcadores de páginas, servicios de compartición de presentaciones y las redes sociales trabajan en tiempo real. Los académicos son los únicos que citan, pero no los únicos que leen; el resto también valora y comparte los contenidos científicos, pero esto no se mide en los índices de impacto.

Dicho esto, ¿qué son las alt-metrics? Según el autor, otras herramientas que pueden ser bibliométricas, como reconocimientos, contadores de citas, micro-contribuciones para data curation, menciones y recomendaciones en redes sociales, descargas, enlaces, clicks, cobertura en prensa... Se mencionan algunos servicios y empresas de éxito relacionados con este tema, como ImpactStoryCiteULike, el popular Twitter y la herramienta Altmetrics de Scopus, pero también advirtió de la fácil manipulación que se puede hacer de algunos como Google Scholar Citation y Google Scholar Metrics2.

Mesa redonda “Retos editoriales y de difusión”

Después de la pausa café, Lluís Codina (UPF) presentó y moderó la primera mesa redonda, “Retos editoriales y de difusión”.

Ricard Guerrero (IEC) presentó “Valoració acadèmica i difusió de les revistes científiques catalanes”. Fue una intervención corta que describió de manera introductoria el fenómeno de la publicación de las revistas científicas, algunos datos cuantitativos sobre la Hemeroteca Científica Catalana del IEC (más de un millón de descargas de artículos en 2012) y una matriz DAFO sobre la situación de las revistas científicas catalanas (donde cabe destacar como punto negativo el poco conocimiento editorial y digital de los responsables de la revista, y, como dato positivo, la mejora del reconocimiento internacional de la investigación en catalán.

Enrique Herrera-Viedma (UGR) participó con su ponencia “La revisión por expertos: elementos clave y tendencias”, una intervención eminentemente práctica desde el punto de vista de un profesional de la revisión de artículos (referee). El profesor de la Universidad de Granada, como ya hizo Cronin, mencionó la dificultad con la que se encuentran los investigadores a la hora de publicar artículos, aunque también indicó que no es menos cierto que los “referees” también pueden aportar feedback valioso y constructivo.

El peer review o revisión por pares es un método que asegura la calidad del contenido. Puede ser de tipo “simple ciego” (el más utilizado, y también el más vulnerable al nepotismo), “abierto” o “doble ciego”. Este último actualmente sólo se utiliza para congresos de informática, pero no para revistas, de momento. En teoría no permite que revisores y autores se conozcan entre sí, aunque en la práctica no cuestan mucho de averiguar, especialmente los segundos.

Herrera-Viedma hizo especial y repetido hincapié en el aumento exponencial de papers para evaluar que se reciben en las revistas científicas (con especial mención a los remitidos desde países del oriente medio y Asia, como Irán, China y Malasia), y en la sobrecarga de trabajo que sufren los revisores, que normalmente no son remunerados y tienen que compatibilizar esta tarea con su labor investigadora y docente. Ésta es la causa principal, según él, de la lentitud del proceso. Como posible solución o ayuda para la mejora, los revisores deberían tener algún tipo de incentivo; si no puede ser económico o material (acceso a recursos de información), podría ser mediante el pago científico (por ej., con la incorporación al comité de la publicación) o el reconocimiento público (aparición en listados o certificados). Otras soluciones propuestas fueron el filtro de los manuscritos antes del envío a los revisores, la generación automática de informes y alertas, y el recorte del tiempo para la evaluación en primera y segunda ronda.

Otras desventajas del método son el sesgo en la lectura (diferentes perspectivas según cada revisor), la amenaza del plagio (aunque se pueden utilizar herramientas de comprobación automática como CrossCheck), el reducido número de referees y la dificultad de encontrar revisores especializados para cada temática.

Para acabar, el ponente afirma que muchas revistas aceptan únicamente artículos centrados en sus temáticas, y que deberían abrirse para no limitarse tanto, ser más multidisciplinares. También las revistas deberían investigar qué camino deben seguir y qué nuevas materias o vías le interesan.

Al final de la mesa redonda se produjó un debate con dos intervenciones del público, provenientes de otros ponentes.

Reme Melero comenta que hay que ir con cuidado con Crosscheck porque sobre todo en los artículos de ciencias experimentales suele haber metodologías similares que pueden hacer incluso que se llegue a una equivalencia del 30% del texto, cuando en realidad son papers diferentes y originales. También mencionaPublicationsethics.org, un foro dirigido a los editores de revistas con revisión por pares y especializado en la ética en la publicación científica.

Para acabar, intervino Àngel Borrego, que comenta el caso de los editores que piden al propio autor que sugiera el nombre de un posible revisor o revisores.

Mesa redonda “Modelos económicos y sostenibilidad”

La siguiente mesa, “Modelos económicos y sostenibilidad”, fue moderada por Francisca Abad (UV) y dedicó una atención especial al fenómeno del acceso abierto.

Reme Melero (CSIC) presentó su ponencia “El acceso abierto, una puerta para la supervivencia de las revistas científicas”. Explicó cómo el open accesspuede ser una vía muy importante para la visibilidad de las revistas y para la escalabilidad de su coste, y citó como ejemplo las revistas electrónicas que propulsan y distribuyen de manera gratuita y abierta las universidades españolas mediante sus portales de revistas y repositorios.

Melero recordó que el acceso abierto no se refiere únicamente al acceso gratuito, sino que además contempla otras variables como los derechos de los lectores, los de reutilización, el copyright, derechos de publicación del autor en otras fuentes, etc. También comentó que el “open access” no es en sí mismo un modelo de negocio ni una vía de financiación, sino un concepto y una filosofía, y para que una revista en OA sea sostenible, hay que considerar el área económico-financiera, la operativa y la estratégica.

No obstante, si no se cobra al lector,¿de qué manera se pueden financiar las revistas en OA? La autora citó algunos métodos como el pago por el autor de una tasa por artículo publicado, ingresos por publicidad, patrocinio, subvenciones, donaciones, etc. En cualquier caso, es necesario realizar siempre una previsión de la sostenibilidad y la escalabilidad del coste.

Se vieron diversos gráficos donde Melero mostraba que se ha producido un aumento del 12% de los artículos publicados en revistas OA “puras” (sin embargos temporales ni restricciones) del 2010 al 2011, incremento provocado en parte por las políticas de OA de las instituciones financiadoras de la investigación. También se vió que el coste de publicación es más bajo para el modelo de OA que para el modelo de suscripción online, y más todavía en comparación con el modelo de suscripción papel más acceso online3.

Los casos de PeerJOpen Library of Humanities y Plos One, entre otros, son paradigmáticos de buenas prácticas, pero también existe el “lado oscuro” del OA: los “editores predadores”4, también mencionados por Cronin.

Frans Lettenstrom fue el segundo conferenciante de la mesa. Actualmente trabaja para la poderosa editorial Springer, aunque había sido científico y bibliotecario con anterioridad, y de ahí el interés de su presentación, titulada “¿Cómo ve un editor comercial el modelo de acceso abierto?”.

EL sueco realizó una introducción histórica de la evolución de la publicación científica desde la antigüedad, pasando por la invención de la imprenta, las primeras revistas científicas, el nacimiento de las editoriales, el advenimiento de internet y la WWW, y el paso de papel a digital, que, no obstante,todavía no ha alcanzado todas las prestaciones deseables ni ha cumplido las expectativas de la comunidad científica. En nuestros días, hay unas 180.000-200.000 revistas científicas en el mundo, no todas en peer review (sólo unas 20.000), y se ha pasado de compras individuales de bibliotecas a compras de grandes paquetes de consorcios. Antes, sobre 1920, se pasó de la publicación de artículos largos como trabajos completos, a artículos cortos como trabajos fraccionados, por la necesidad forzosa de publicar (el “publish or perish”, publicar o perecer, que mencionó Cronin).

La comparación del impacto de un meteorito, causante del cambio de la vida en la Tierra y la extinción de los dinosaurios, con el impacto de internet en la producción científica fue bastante acertada. Así, internet provocó la evolución de la correspondencia entre científicos (oral o escrita) en revistas OA, la desaparición de los modelos comerciales en papel y la supervivencia de los que se han sabido adaptar al entorno digital. En su caso, Springer ha sobrevivido “quizás como gallina, pero es mejor una gallina viva que tiranosaurio rex muerto”, y está haciendo todo lo posible para adaptarse al OA tanto en vía verde (eRepository Rights, que, no obstante, tiene un embargo de 12 meses) como en vía dorada (Biomed Central / SpringerOpen, con un coste para el autor entre 800 - 1200 €, y participación en proyectos como OpenChoice y Scoap3, junto a Elsevier y otras). Según el Directory of Open Access Journal (DOAJ), actualmente hay un millón de artículos disponibles en OA.

Lluís Anglada, director del Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña (CBUC), presentó “La visión de los bibliotecarios”.

Las bibliotecas, explicó, siempre han tenido una función subsidiaria. Por ejemplo, las colecciones colectivas de bibliotecas y centros de documentación académicos han servido de gran apoyo para la edición científica al ahorrar dinero en la adquisición y gestión, y ofrecer un acceso amplio a la información. El “negocio” de las bibliotecas es el acceso, ya que, mediante las compras consorciadas y la gestión colectiva, etc., han de maximizar, facilitar, enriquecer y hacer equitativo y democrático el acceso.

Anglada, coincidiendo con otros ponentes del día, dijo que no hay ningún modelo de edición de revistas que no tenga un coste. El trabajo científico de los autores y los editores, la maquetación, corrección, impresión, distribución, etc., suponen un gasto. Este gasto puede ser compensado por un modelo de negocio que busque o no el beneficio económico, y en cualquier caso alguien tiene que pagar, ya sea el autor o la persona o entidad que realiza la suscripción. Como ya dijo Melero, no todo en el OA son luces, también hay sombras y desavenencias: por ejemplo, en la vía verde (repositorios) se critica a la vía dorada (revistas), por dar continuidad al modelo de edición de revistas que genera un gran beneficio (aunque el propio Anglada defiende este último modelo, el de las revistas científicas, aduciendo que es un modelo histórico y consolidado, que funciona).

Por último, el director del CBUC comentó que las bibliotecas siempre tendrán que trabajar en un entorno en continua evolución. Así, aunque actualmente no supone más de un 15-20% de la producción científica mundial en el presente, el acceso abierto es “nuestro horizonte”. Esto ocurrirá después de una difícil transición, en la cual el papel de las bibliotecas será favorecer políticas de acceso abierto en las instituciones, apoyar la vía dorada, continuar haciendo suscripciones consorciadas, y crear y mantener repositorios (vía verde).

Al final de la sesión se produjo una interesante discusión entre los miembros del panel y asistentes, entre ellos algunos de los ponentes que tenian que intervenir en la jornada.

Lluís Rovira (institución CERCA), realizó una pregunta para Lettenstrom: desde el punto de vista de las grandes editoriales, ¿cómo se imaginan su futuro, cómo han de evolucionar para adaptarse, y qué relación tendrán con los consorcios de bibliotecas? El representante de Springer respondió que poco a poco se están formando consorcios de OA, normalmente por países, para abaratar el coste, aunque el “APC” (access publication cost) depende mucho del país y de la revista (puede variar de 0 a más de 1000 €).

En segundo lugar intervino un editor de una revista catalana, que desea dar el paso a la edición digital, pero se lamenta de que en España la publicación en papel paga un IVA reducido (4%) mientras que la digital un 21%. Lluís Anglada respondió diciendo que efectivamente es así y no tiene sentido. Desgraciadamente, el IVA no se puede cambiar por la normativa comunitaria existente, pero sí se pueden implementar políticas gubernamentales para la investigación que compensen a los editores digitales, o incluso que usen parte del dinero de las suscripciones para pagar el “APC” de sus investigadores. Reme Melero también intervino, comentando que el borrador para la nueva Ley de Propiedad Intelectual prevé un pago de 5 euros por alumno para que las universidades, institutos y centros de investigación puedan poner contenidos de acceso abierto a disposición de éstos. También citó el informe Finch, según el cuál se recomienda el paso a la vía dorada en el Reino Unido, aunque ésta sólo representa un 6% en la actualidad y supone un gran coste.

Finalmente, para cerrar la sesión, se produjo un interesante debate entre una asistente y los ponentes de la mesa redonda alrededor de la disponibilidad de las diferentes versiones de un artículo (pre-print, versión revista, post-print), el coste de la distribución y la gratuidad o el pago para el acceso.

Conferencia “Revistes científiques i accés obert al Brasil

Después de una hora de pausa para el almuerzo, Ernest Abadal presentó a Rosângela Rodrigues (UFSC, Brasil), que habló sobre “Revistas científicas y acceso abierto en Brasil”.La ponente mostró el escenario de la educación, investigación y producción científica de Iberoamérica y, más concretamente, de su país.

En Brasil la inversión en la educación pública figura incluso en su constitución, obteniendo, no obstante, algunos resultados dispares: mientras que las mejores universidades son las públicas, responsables del 90% de los post-graduados (la mayoría gratuitos), sólo el 16% de la población accede a los grados. Por otra parte,Brasil cuenta con más investigadores y publicaciones científicas que el resto de países sudamericanos juntos, ha aumentado notablemente el número de artículo científicos  publicados por autores pertenecientes a instituciones académicas de este país, y la inversión gubernamental en investigación y desarrollo casi se ha duplicado en los últimos diez años.

En cuanto a revistas científicas, existen casi 250 entre las que figuran en WoS y Scopus, de las cuales un95% se encuentra en acceso abierto. Este dato es muy significativo, ya que en Europa y América del Norte la proporción entre OA y suscripción se invierte. La autora señala como responsables de este éxito a los portales de revistas Scielo y, en menor medida Latindex y Redalyc, así como los portales de las universidades (auténticas meta-publishers), las asociaciones científicas y profesionales, la financiación proporcionada por el Consejo Nacional de Investigación, el soporte brindado por el Instituto Brasileño de Ciencia y Tecnología, la labor divulgativa y capacitadora de la Asociación Brasileña de Editores Científicos, y la evaluación de la calidad Qualis / CAPES.

Al final de su conferencia intervino un asistente de Ecuador, comentando la muy corta trayectoria de la publicación científica en su país frente a la ya muy consolidada de Brasil, y pregunta si la publicación en abierto puede dañar la calidad de los contenidos. La doctora Rodrigues respondió que al contrario, puesto que la mejora de la visibilidad y la construcción de infraestructuras de comunicación e intercambio científico es indispensable para el desarrollo de las publicaciones.

Por último, una documentalista pregunta sobre la visión que la ponente tiene del futuro de la publicación científica en Brasil, a lo que la interpelada responde que cada país presenta unas características específicas (sociológicas, económicas) en un momento en concreto, de manera que por ejemplo en su país se habían publicado tan sólo poco más de 4.000 artículos y en 2008 la cifra ya se elevó a casi 27.000. Esto es debido a que la situación económica en Brasil era muy diferente en un momento y en otro, de la misma manera que Europa atraviesa ahora una crisis pero en el futuro se recuperará, y eso se notará en el desarrollo de la comunicación científica. En cualquier caso,“la investigación y difusión científica forma parte del patrimonio de un país y es una estímulo importantísimo para su crecimiento económico”.

Mesa redonda “Métricas para la evaluación de revistas”

Tomàs Baiget (El Profesional de la Información) fue el encargado de presentar y moderar la tercera y última mesa redonda,“Métricas para la evaluación de revistas”. Realizó una breve introducción de las métricas más conocidas: el Impact Factor (IF) y el SCimago Journal Rank (SJR). Esta última, desarrollada en España, es más adecuada para las ciencias sociales y humanidades que la primera (basada en ciencias experimentales), y que, además de incluir algunas mejoras como la exclusión de las autocitas (citas a la propia revista), abarca hasta los últimos tres años de la publicación (en lugar de sólo dos), pondera las citas según la calidad de la revista y engloba todas las ciencas (el IF diferencia dos índices, el Science Citation Index, y el Social Science Citation Index). Por otra parte, el SJR aglutina también el doble de revistas que el IF.

También mencionó el proyecto In-Recs (de la Universidad de Granada) y su Índice de Impacto, que trabaja con las revistas españolas en ciencias sociales, jurídicas y humanidades, así como el MIAR (“Matriu d’Informació per a l’Avaluació de Revistes”), que abarca revistas de ciencias sociales de todo el mundo, el índice H creado por el físico nuclear argentino Jorge E. Hirsch, y otros indicadores minoritarios.

Una vez hecho este repaso sobre las métricas más conocidas, Baiget dio paso a los ponentes que nos iban a hablar sobre las otras métricas o “métricas alternativas”.

El primero de ellos, Lluís Rovira (director del CERCA - Centres de Recerca de Catalunya), presentó “El model CARHUS+ per a les humanitats i ciències socials”, que, como su nombre en catalán indica, es un modelo para la evaluación de revistas científicas de humanidades y ciencias sociales que nace de la necesidad de poder evaluar correctamente la calidad de las revistas científicas en lengua catalana dentro de los campos de humanidades y ciencias sociales, ya que éstas se encuentran con un doble escollo en los sistemas de evaluación españoles e internacionales: el uso de un idioma minoritario, y el menor impacto de estas ramas de la ciencia en comparación con las experimentales.

CARHUS+ cuenta con un universo de casi 5000 revistas, tomadas de diversas fuentes (entre ellas, algunas que ya hemos visto como ISI y In-Recs). No sólo contempla las citas, también tiene en cuenta la aparición de los títulos en bases de datos como el Social Sciences Citation Index (SSCI) y Arts and Humanities Citation Index (AHCI), además delÍndice Completo de Difusión Secundaria (ICDS, elaborado en la plataforma MIAR), el sistema de revisión y otras característicascomo el cumplimiento de la periodicidad, instrucciones para los autores, resúmenes en inglés, etc. (lo que el autor denomina “formato”). Según el resultado final, cada revista se clasifica en uno de los cuatro grupos de calidad (del A al D).

En total figuran 129 revistas en catalán. Dos de ellas son sobre catalanística (historia, lengua y literatura de Cataluña), y 17 se encuentran en el grupo de más calidad (A). El autor compara estos resultados con los de la plataforma española CIRC (Clasificación Integrada de Revistas Científicas), donde también hay 4 grupos, pero con menor presencia de revistas catalanas, especialmente de catalanística, de las cuales no hay ninguna en el grupo más alto. También comparó el modelo con el sistema europeo ERIH (European Reference Index for the Humanities), en el cual las revistas en catalán tienen un papel menor que en CARHUS+ (sólo 2 revistas catalanas en el primer grupo).

Como propuestas de mejora para el futuro, el director del CERCA apostó por la  interacción con editores para la incorporación de nuevas métricas de calidad, y la incorporación de Scopus, que tiene mayor consideración con las revistas de ciencias sociales y humanidades y con las lenguas minoritarias.

Rovira advirtió que CARHUS+ tiene de momento una presencia tímida en sistemas de evaluación catalanes (AGAUR, AQU), y una presencia nula en los españoles (ANECA, CNEAI) e internacionales.

Àngel Borrego, profesor de la Facultat de Biblioteconomia i Documentació de la Universitat de Barcelona, presentó la última ponencia del día, Altmetrics: altres mètriques per mesurar l’impacte de la informació científica”.

Comenzó describiendo el panorama clásico de la evaluación de revistas científicas: el anterior a la publicación (peer review, de carácter cualitativo), y el posterior a dicha publicación (cualitativo, basado principalmente en citaciones). En este último caso, la evaluación de las revistas sirve como una aproximación para la de sus artículos, autores e instituciones, y las fuentes de datos son extraídas principalmente del Journal Citation Reports (de ISI) y el Scimago Journal Rank (de Scopus). Las críticas más comúnmente atribuidas a este sistema son las limitaciones que presenta en cuanto a cobertura y exactitud de los nombres de autores e instituciones, las diferentes y cuestionables metodologías de cálculo, y que sólo recoja el impacto entre autores. Además, relacionar el impacto de las citas con la calidad no deja de ser una mera interpretación.

Después de esta introducción, el ponente dió ejemplos de algunas alternativas. Faculty of 1000 (ya mencionada por Cronin) es un portal de expertos que seleccionan artículos de calidad de medicina y biología; así, por ejemplo, descubren “joyas ocultas”, artículos muy relevantes pero poco conocidos por haber sido publicados en revistas o fuentes de bajo prestigio. Google Scholar Metrics, todavía con muchas carencias, pero con un gran potencial, debido a su rápida mejora, al uso del sencillo índice H, y a la gran colección de revistas que analiza. Counter, una plataforma de bibliotecarios y editores que ha puesto en marcha el usage factor, que tiene en cuenta el uso (las descargas) y no las citas. Altmetric.com, un servicio comercial que usan, entre otros, Scopus, Springer y BioMedCentral, para analizar la repercusión de sus publicaciones en las redes sociales. Y por último Bibsonomy, un sistema parecido a Mendeley que permite gestionar y compartir una colección de enlaces y documentos, incluyendo los enlaces de la fuente original donde se ha encontrado el ítem en cuestión (por ejemplo, un artículo de revista científica que no ofrece acceso libre, pero citado a partir de un repositorio que sí lo tiene).

Estas métricas, alternativas o complementarias, analizan los contenidos de la web social mediante las descargas, enlaces, marcadores de favoritos o menciones en redes, iayudan a matizar el análisis del impacto, tienen una actualización inmediata (para las citas hay que esperar al menos un año), incluyen otras fuentes (blogs, vídeos, “datasets” y aplicaciones informáticas), repercuten en otras audiencias (técnicos, educadores, público general…), y sus datos son públicos. Es decir, van más allá de la comunidad académica en todos los sentidos.

No obstante, también tiene algunas limitaciones, la principal de las cuales es la incorrección o no completitud de los metadatos en los registros (una buena parte de ellos han de ser entrados manualmente).

Después de esta ponencia, el editor de una revista catalana pregunta a Lluís Rovira cuál es el período de revisión de la clasificación por categorías de CARHUS+, a lo que el director del CERCA responde que cada 2 o 3 años se publica una nueva versión, esperándose la próxima para finales de 2013. Rovira aclara que, en cualquier caso,  la lengua no es un indicador de calidad en CARHUS+, y que no sólo tiene en cuenta revistas catalanas, sino también españolas e internacionales.

Enrique Herrera-Viedma interpela a Àngel Borrego preguntándole si no cree que en la citación social hace falta incorporar una metodología de análisis de los resultados, a lo que él responde que efectivamente hace falta saber cómo hemos de interpretarlos y qué hay que hacer con ellos una vez que los tenemos, puesto que una citación social no esconde un motivo específico (por ejemplo, un artículo puede ser citado sin ser leído, y una cita en un medio puede tener un valor o un significado muy distinto a la producida en otra fuente). Los trabajos académicos hechos hasta ahora sólo intentan correlacionar los datos de las métricas alternativas con los de las clásicas (menciones en Twitter y factor de impacto de una revista, por ej.). En cualquier caso, Borrego recuerda que las métricas alternativas permiten saber qué documentos son consultados, como se da en el caso de la herramienta Mendeley para bibliotecas.

Clausura

Ernest Abadal se encargó de la clausura de la jornada, dando las gracias a los ponentes, en especial a Blaise Cronin por su viaje desde Estados Unidos, así como a los asistentes, que agotaron todas las localidades disponibles.


1Todas las presentaciones y vídeos están disponibles en http://bd.ub.edu/grups/ccd/tendencies-i-models-en-ledicio-de-revistes-cientifiques

2Cronin citó el artículo “Manipulating Google Scholar Citations and Google Scholar Metrics: simple, easy and tempting” http://arxiv.org/abs/1212.0638.

3Noorden, Richard van. “Open access: the true cost of science publishing: cheap open-access journals raise questions about the value publishers add for their money.” Nature, 27/03/2013. <http://www.nature.com/news/open-access-the-true-cost-of-science-publishing-1.12676>

4http://scholarlyoa.com/publishers/



Recuperado de:

http://redc.revistas.csic.es/index.php/redc/article/viewFile/827/1040

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